El Aeropuerto Internacional Rafael Núñez de Cartagena se consolidó como una de las terminales aéreas con mayor dinamismo en la movilidad internacional del país durante el año 2025. Según el balance anual de Migración Colombia, esta terminal registró un total de 1.665.292 flujos migratorios, cifra que representa el 7.7% del volumen operativo aéreo a nivel nacional.
Los resultados ubican a Cartagena entre los tres aeropuertos con mayor flujo de pasajeros internacionales en Colombia, compartiendo el liderazgo con las terminales de Bogotá y Medellín.
Este comportamiento coincide con un año de récords para la movilidad en el país, que cerró el periodo con un consolidado de 21.704.118 movimientos migratorios, lo que supone un crecimiento del 6% en comparación con las cifras de 2024.
Panorama en el Caribe
La región Caribe tuvo un papel protagónico en las estadísticas de ingreso y salida de viajeros. De manera complementaria a los datos de Cartagena, el Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz de Barranquilla reportó 417.711 registros migratorios, equivalentes al 1.9% del total nacional. En conjunto, ambas terminales fortalecieron la conectividad de la costa norte con destinos del exterior.
A nivel nacional, el transporte aéreo fue el canal predominante para los flujos internacionales, concentrando el 94.4% del total de la operación (20.485.289 registros). Durante las temporadas de alta demanda, se llegaron a registrar picos de hasta 83 mil movimientos diarios en los puestos de control del país.
La directora general de Migración Colombia, Gloria Esperanza Arriero López, destacó la importancia estratégica de la región en el mapa de movilidad nacional.
“Las cifras registradas en Cartagena y Barranquilla confirman el papel estratégico del Caribe colombiano en la movilidad internacional del país. Hemos fortalecido nuestra capacidad operativa para garantizar un control ágil, seguro y eficiente”, indicó la funcionaria.
El informe técnico de Migración resalta que el aumento en los registros es producto del fortalecimiento de la conectividad aérea y el posicionamiento de los destinos del Caribe en el mercado internacional. En cuanto a la operación migratoria en la región, esta se mantuvo bajo protocolos de seguridad y eficiencia para atender la demanda de viajeros, especialmente durante la temporada de fin de año, que registró niveles de actividad sin precedentes.