La entrada en vigencia de la nueva tarifa de $3.900 en TransCaribe, desde el 23 de enero de 2026, no solo ha generado debate por el impacto económico en los hogares cartageneros, sino que ha desatado una ola de inconformidad entre los usuarios, quienes aseguran que el incremento no corresponde con la calidad del servicio que reciben a diario.
Mientras la Alcaldía y la gerencia del sistema justifican el ajuste por el alza del salario mínimo, el combustible y el IPC, los pasajeros afirman que el sistema presenta fallas recurrentes, demoras prolongadas, buses varados y deficiencias operativas que hacen injustificable el nuevo valor.
Lo que dicen los usuarios
Wilson Villadiego, usuario frecuente de este sistema, aseguró que la experiencia cotidiana se ha convertido en una carrera de obstáculos para cumplir horarios laborales o académicos.
“Son más de 100 buses que a diario quedan varados en lo largo y ancho de la ciudad. No responden por los horarios, no les importa el tiempo del usuario. Es una vía crucis coger un bus de TransCaribe y cumplir un horario”, afirmó en LA FM.
Según relató, las dificultades se agravan en las estaciones de transbordo, donde los tiempos de espera pueden superar una hora. “En la estación El Gallo los usuarios tienen que acostarse prácticamente en la vía pública para poder alcanzar un bus después de esperar una hora y media. Esto es un abuso y una falta de respeto para los cartageneros”, señaló.
Otra usuaria cuestionó directamente la decisión de aumentar el pasaje en $500, recordando que el año anterior se había prometido estabilidad tarifaria.
“Me parece un abuso total esta alza. Nos habían dicho que el aumento del año pasado se iba a mantener y ahora vuelven a subirlo. Es un atropello para quienes usamos el servicio todos los días y para los estudiantes, que ni siquiera tienen una tarifa diferencial”, expresó.
El impacto del incremento también se mide en el tiempo. Adarelis Mercado, ciudadan y usuaria habitual, recordó que en 2019 pagaba $2.300 por el pasaje.
“En menos de diez años el valor ha subido 1.300 pesos. Es inconcebible. Es avaro y mezquino con quienes estamos obligados a usar este transporte”, dijo.
Mercado también comparó el costo urbano con el intermunicipal. “Yo pago 3.500 pesos de Santa Rosa a la terminal y resulta más barato viajar entre municipios que dentro de Cartagena. Además, el sistema no cubre todos los barrios, no tiene ventilación digna ni horarios confiables”, agregó.
La inconformidad se acentúa al considerar el estado financiero del sistema. Otra ciudadana reconoció que TransCaribe enfrenta deudas históricas, pero cuestionó que la solución sea trasladar la carga al usuario.
“Entendemos que hay deudas por malas administraciones, pero la ciudadanía no está en condiciones de pagar 3.900 pesos por un servicio que sigue siendo malo. Así como suben los precios, sube el deterioro de la flota, se dañan las vías y el servicio empeora. Es absurdo”, afirmó.
Las críticas coinciden en que el aumento no viene acompañado de mejoras visibles. Buses averiados, retrasos frecuentes, hacinamiento y fallas en el sistema de transbordo siguen siendo, según los usuarios, parte del panorama diario. Muchos de estos casos han quedado grabados en videos que se han viralizado en redes sociales.
Por su parte TransCaribe sostiene que el ajuste busca garantizar la sostenibilidad del sistema y que no se trasladó la totalidad de los aumentos al usuario, sin embargo para muchos pasajeros la tarifa de 2026 representa un golpe directo al bolsillo, sin una contraprestación acorde en calidad, cobertura y confiabilidad.
La discusión ahora se traslada al terreno social y político, donde crece la presión para que el Distrito revise no solo la tarifa, sino también la operación, mantenimiento y control del sistema, en un servicio que es clave para miles de cartageneros cada día. Además, organizaciones sociales han convocado a un plantón el próximo 23 de enero como símbolo de rechazo a este alza.