La mujer se presentó en la Alcaldía de Cartagena después de que el alcalde Dumek Turbay pidiera ayuda para identificarla. El incidente ocurrió el sábado 10 de octubre, cuando se sujetó de la escultura mientras bailaba en la Plaza de la Trinidad y terminó derribándola.
La turista que derribó la estatua del cura Umaña en la Plaza de la Trinidad, en Getsemaní, se presentó ante funcionarios de la Alcaldía de Cartagena, ofreció disculpas por lo ocurrido y asumió el costo de la reparación de la escultura. El caso se hizo conocido después de que circularan videos en redes sociales en los que se observa cómo la mujer se sujeta de la figura mientras baila y termina tumbándola.
El incidente ocurrió el sábado 10 de octubre y generó cuestionamientos por el cuidado de los monumentos que hacen parte del patrimonio histórico de Cartagena. Tras conocer lo sucedido, el alcalde Dumek Turbay rechazó el comportamiento y pidió la colaboración de los ciudadanos para identificar a la responsable y lograr que respondiera por los daños.
“Si la identifican y/o conocen, díganle por favor responda por el daño, como corresponde. En Alcaldía de Cartagena de Indias la estamos esperando”, expresó el mandatario en sus redes sociales.
Días después, la mujer acudió a la Alcaldía para dar la cara por lo sucedido y llegar a un acuerdo para reparar la obra. Según explicó, destinó los recursos necesarios para que Óscar Noriega, escultor encargado de la restauración, realice los trabajos correspondientes.
La turista, quien se identificó como Laura, reconoció su responsabilidad y aseguró que su intención no era causar daños a la escultura ni irrespetar a la ciudad.
“Soy la persona que aparece en un video que está rondando en redes sociales y hoy aproveché para venir a la Alcaldía; poner la cara por mis acciones y procurar resarcir los daños ocasionados por mí. El alcalde Dumek muy amablemente me facilitó este espacio con sus funcionarios para llegar a un acuerdo”, manifestó.
La mujer también aprovechó para ofrecer disculpas a los cartageneros e invitar a residentes y visitantes a cuidar los monumentos de la ciudad.
“Estoy aquí para resarcir el daño que cometí. De igual manera, invito a todos los colombianos, a los cartageneros, visitantes y turistas que cuidemos el patrimonio histórico de Cartagena y de nuestra nación, para que estos casos no vuelvan a ocurrir”, agregó.
Laura insistió en que no actuó con la intención de destruir la obra y agradeció al alcalde por facilitar el espacio para buscar una solución. También extendió sus disculpas a la ciudad y al mandatario.
Una estatua ligada a la historia de Getsemaní
La escultura afectada representa al cura Nicolás Mauricio de Umaña y Rodríguez, sacerdote franciscano que participó en los movimientos independentistas de la Nueva Granada. La figura hace parte del conjunto monumental de la Plaza de la Trinidad, uno de los lugares más representativos del barrio Getsemaní.
En este mismo espacio se encuentran las esculturas de Pedro Romero y el Tamborilero, figuras relacionadas con la historia de las luchas populares que contribuyeron al proceso de independencia de Cartagena, el 11 de noviembre de 1811.
Por eso, los daños a la estatua reavivaron el llamado a cuidar las esculturas, bustos y monumentos que se encuentran en plazas y espacios públicos de la ciudad, tanto por parte de los residentes como de quienes llegan de visita.
El conjunto monumental de la Plaza de la Trinidad ya había recibido trabajos de restauración en noviembre de 2024. La afectación de una de sus figuras volvió a poner sobre la mesa la importancia de conservar estas piezas, que hacen parte de la memoria histórica de Getsemaní.
Con el pago de la reparación y las disculpas ofrecidas, la turista asumió las consecuencias económicas del incidente. Ahora, los trabajos a cargo del escultor Óscar Noriega permitirán avanzar en la recuperación de la figura del cura Umaña.
El caso también deja un mensaje para quienes visitan Cartagena: disfrutar de sus plazas, calles y monumentos implica respetar los espacios públicos y evitar comportamientos que puedan poner en riesgo el patrimonio de la ciudad.