Los diez kilómetros que separan a la Plaza Central de María La Baja de las ruinas de Mampuján no son una distancia cualquiera en la geografía de los Montes de María. Son los mismos senderos donde, entre el 10 y el 11 de marzo del año 2000, más de 300 familias caminaron a oscuras, obligadas por 60 hombres armados del Bloque Héroes de los Montes de María de las AUC, bajo el mando de alias Cadena y ‘Diego Vecino’.
Aquella noche, el terror desplazó a cerca de 1.200 personas y dejó a su paso la masacre de 11 campesinos en la vereda vecina de Las Brisas, jurisdicción de San Juan Nepomuceno.
Luego de 26 años de ese macabro hecho, este sábado 12 de septiembre, el trayecto se recorrió con un sentido distinto. Bajo la luz de la mañana, lideresas, sobrevivientes, organizaciones sociales e instituciones emprendieron una caminata de retorno simbólico con destino a la Plaza del Milagro, en el antiguo poblado, buscando resignificar el territorio a través del acto de marchar juntos.
De la ruta del terror al pacto por la memoria
La jornada, enmarcada dentro de las acciones de memoria que promueve la campaña No Es Hora de Callar, liderada por la periodista y sobreviviente Jineth Bedoya Lima, contó con el acompañamiento de la Gobernación de Bolívar a través de la Secretaría de la Mujer y la Gestora Social del departamento, Angélica Salas.
Al llamado no solo acudieron las sobrevivientes directas del despojo en María La Baja; hasta la Plaza Central también llegaron lideresas de municipios vecinos como San Juan Nepomuceno, territorio igualmente golpeado por la violencia paramilitar en el año 2000.
“Mi nombre es Aura Camargo, hago parte de la Red de Mujeres del Caribe, de la Ruta del Cimarronaje en el Caribe colombiano, vivo en San Juan Nepomuceno y creo que no es hora de callar. Esta marcha simbólica es por la reivindicación de los derechos de las mujeres, de las mujeres víctimas de violencia sexual, porque existen rutas para que las mujeres podamos acceder a la garantía de los derechos para seguir transformando un país”, afirmó la activista durante el recorrido.
El significado de la marcha estuvo marcado por las huellas de las mujeres que han liderado la reconstrucción del tejido social en la zona, las mismas que tras la barbarie convirtieron el dolor en tapices de tela que les merecieron el Premio Nacional de Paz en 2015 y convirtieron a Mampuján en el primer hito de reparación en la historia de la Ley de Justicia y Paz en Colombia.
El recorrido arrancó a las 8:00 a. m. desde el casco urbano de María La Baja. Durante el paso firme por la vía destapada, las consignas de las manifestantes apuntaron a un solo clamor, y es la garantía de que la violencia no volverá a apoderarse de sus parcelas.
“Hoy camino por la no repetición. Este acto es un acto para reivindicarse con las mujeres que en algún momento fueron víctimas del conflicto armado. Hoy estamos aquí porque hemos creído y sabemos que las mujeres somos resilientes y no se va a volver a repetir”, manifestó una de las asistentes a la caminata.
Resignificar la tierra
El arribo a Mampuján Viejo no representó únicamente la llegada a un punto geográfico, sino la reafirmación de un territorio que se rehúsa a quedar congelado en la tragedia del año 2000.
Por su parte, la primera gestora social de Bolívar, Angélica Salas, destacó la relevancia de la presencia institucional en estos espacios.
“Acompañar a las mujeres de Mampuján en este retorno no es solo un acto institucional, es una manifestación de amor, respeto y justicia con nuestra historia. Desde la Gobernación de Bolívar caminamos junto a cada sobreviviente para reafirmar que no están solas, que su valentía ha transformado el dolor en esperanza y que la memoria es el camino más firme para la reparación, la dignificación y la garantía de que estos hechos jamás vuelvan a repetirse en nuestro territorio”.
En el mismo sentido, la secretaria de la Mujer y Desarrollo Social de Bolívar, Sofía Navas, en conversación con este medio, remarcó el valor del tramo recorrido.
“Desde la Plaza Principal de María La Baja hasta Mampuján Viejo nos marcan 10 kilómetros, 10 kilómetros que hoy caminamos para contar y alzar las voces de estas mujeres que son símbolo y significado de resiliencia”.
El mensaje de Jineth Bedoya al llegar a Mampuján
Al culminar la travesía de diez kilómetros bajo una temperatura de 38 grados, la periodista y defensora de derechos humanos Jineth Bedoya compartió unas emotivas palabras al llegar a Mampuján. En su intervención, recordó el impacto devastador del desplazamiento y la violencia.
"Hace 26 años, salieron de aquí con toda la vida en una bolsa. Tuvieron que salir con lo único que pudieron agarrar de carrera. Y la vida les cambió por completo. Hace 26 años a mí se me acabó la vida. Y tuve que tomar fuerza donde no había para seguir. Mampuján lleva 26 años caminando; yo, Jineth Bedoya, llevo 26 años caminando".
Durante su discurso, Bedoya enfatizó la resiliencia comunitaria y la necesidad de continuar a pesar del cansancio físico y la impunidad.
"El trayecto es eso. Hay momentos en que se nos acaba el aire, nos tiemblan las rodillas, sentimos que nos vamos a desmayar... Pero la vida es eso: parar, respirar, tomar agua, hidratarse y seguir. Porque hay que seguir; mientras estemos respirando hay que seguir".
Asimismo, reconoció a quienes acompañaron la jornada y advirtió que "la lucha no termina acá, porque falta un camino muy largo y la impunidad lamentablemente persiste, pero es mucho más grande la fuerza del corazón de las mujeres que están aquí. Hoy regreso a Bogotá con la fuerza de cada uno de ustedes. Todo suma, y cuando entendemos la responsabilidad institucional y la sumamos, las cosas empiezan a cambiar", concluyó.