Cortes de agua

No alcanza ni para el agua: familias en Bolívar hacen maromas para comprarla de su propio bolsillo

La situación más crítica se registra actualmente en San Jacinto, donde la comunidad mantiene protestas y bloqueos desde hace casi 10 días.

Diseñado por Magnific - www.magnific.com Crisis por agua potable en Bolívar afecta a cientos de familias

La crisis por el suministro de agua se extiende por municipios como San Jacinto, San Juan Nepomuceno, El Carmen de Bolívar, Arjona, Turbaco, Villanueva, Arenal, Santa Rosa de Lima, Zambrano, Clemencia, entre otros. La sequía por el fenómeno de El Niño ha agravado una problemática histórica de los acueductos en cada una de estas poblaciones.

El acceso al agua potable se ha convertido en una de las principales preocupaciones para miles de familias en Bolívar. Mientras algunos municipios enfrentan protestas y bloqueos por la falta del servicio, en otros la única alternativa sigue siendo comprar agua a carrotanques, un gasto que golpea especialmente a quienes viven del trabajo diario.

La situación más crítica se registra actualmente en San Jacinto, donde la comunidad mantiene protestas y bloqueos en la Troncal de Occidente desde hace casi 10 días para exigir una solución definitiva a la crisis del agua. Los habitantes denuncian que las plantas que abastecen el municipio presentan constantes fallas y que los carrotanques solo alivian temporalmente una problemática que se arrastra desde hace varios años.

Sin embargo, la emergencia no es exclusiva de esta población. San Juan Nepomuceno, El Carmen de Bolívar, Arjona, Turbaco, Villanueva, Soplaviento, Arenal, Santa Rosa de Lima, Zambrano y Clemencia también han reportado dificultades en el suministro de agua potable durante la sequía, obligando a cientos de familias a depender de carrotanques para abastecer sus hogares.

En diálogo con habitantes de estas poblaciones, varios coincidieron en que un tanque de agua, suficiente para dos o tres días, cuesta entre 5.000 y 6.000 pesos. Esto representa un gasto cercano a 20.000 pesos o más por semana, una suma significativa para familias cuyos ingresos dependen del trabajo informal o de actividades diarias.

“Hay días en los que toca decidir si compramos agua o compramos comida”, relató uno de los habitantes consultados por este medio.

Aunque la intensa sequía asociada al fenómeno de El Niño ha reducido la disponibilidad del recurso hídrico, líderes comunitarios y autoridades coinciden en que el problema también responde al deterioro y la falta de capacidad operativa de varios sistemas de acueducto en el departamento.

¿Qué dice el gobernador Yamil Arana sobre San Jacinto?

En medio de la emergencia, el gobernador de Bolívar, Yamil Arana Padauí, lanzó fuertes críticas contra la empresa Servimaria, operadora del servicio en municipios de los Montes de María.

“Cuando llegué en enero de 2024 encontramos un sistema deficiente”, aseguró el mandatario.

Arana afirmó que la empresa “desvalijó los motores y nunca le hizo mantenimiento ni a la planta, ni a las bombas, ni a los motores”, situación que, según él, mantiene colapsada la infraestructura de abastecimiento.

El gobernador también sostuvo que la Gobernación ha tenido que intervenir pese a no ser la responsable directa de la operación.

“Me ha tocado a mí y al alcalde, sin competencias en la operación, mandar a arreglar los equipos varias veces porque simplemente la empresa no es competente”, manifestó.

Frente a la solución de fondo, Arana aseguró que ya se ejecutan las obras del nuevo acueducto para San Jacinto, así como de otras poblaciones que hoy enfrentan este problema.

“Cada día ha sido un nuevo reto sacar adelante el nuevo acueducto, pero aun así les entregaré este año el acueducto funcionando y con una empresa operadora seria”, indicó el mandatario sobre el sistema en San Jacinto.

Mientras tanto, explicó que la respuesta inmediata ha consistido en el envío de más de diez carrotanques y el desplazamiento de personal técnico para atender las fallas.

Pese a los anuncios oficiales, la realidad en buena parte del departamento sigue siendo la misma: largas filas para conseguir agua, suministro intermitente y familias que deben destinar parte de sus ingresos para acceder a un recurso básico.

La crisis vuelve a poner sobre la mesa las deficiencias históricas de los sistemas de acueducto en Bolívar, una situación que, agravada por la sequía y las altas temperaturas, continúa afectando la calidad de vida de miles de habitantes mientras esperan que las soluciones prometidas se conviertan en una realidad.