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“Se llevaron todo de mí”: familia de hincha asesinado exige justicia y cuestiona la seguridad en Cartagena

Su hermana lo recordó como “una persona alegre, de buen corazón, un buen hijo y amigo”, destacando que era un profesional preparado.

@luchovoltios/X Gabriel Alfredo Acosta Navas, hincha que fue asesinado en Cartagena

En medio del dolor y la indignación, la familia de Gabriel Alfredo Acosta Navas, el joven de 31 años asesinado tras el partido entre Junior y Palmeiras en Cartagena, entregó un relato detallado de lo ocurrido, acompañado de conmovedores testimonios que reflejan la magnitud de la tragedia.

Su hermana lo recordó como “una persona alegre, espontánea, de buen corazón, un buen hijo, un buen hermano y amigo”, destacando que era un profesional preparado y trabajador, que se desempeñaba como Coordinador de Seguridad y Salud en el Trabajo (SISO). “Mi hermano era una persona apasionada por el equipo de sus amores, el Junior. Eso era lo que a él le gustaba: alentar, acompañar y vivir su pasión”, expresó.

Según su testimonio, Gabriel no era un barrista violento, sino un líder positivo dentro de su grupo. “Eran pelados de bien, profesionales, organizados. No eran problemáticos, hacían actividades para poder viajar y apoyar a su equipo”, aseguró.

Sobre lo ocurrido la noche del crimen, explicó que todo transcurrió con normalidad dentro del estadio. “No hubo riñas, no hubo problemas. El partido fue tranquilo. Ellos salieron como cualquier ciudadano, incluso se cambiaron la ropa para irse tranquilos a sus casas”, relató.

Sin embargo, la situación cambió minutos después. “Cuando iban por el sector de Los Ejecutivos, se les vino una avalancha de personas. Eran entre 50 y 70. Los encerraron. Eran 10 contra todos ellos”, afirmó.

La familiar insistió en que se trató de un ataque directo y desproporcionado. “A mi hermano lo atacaron sin darle oportunidad de defenderse. No hubo discusión, no hubo pelea previa. Eso fue premeditado”, sostuvo.

En medio del dolor, también compartió palabras cargadas de sentimiento: “Se llevaron todo de mí, mi apoyo, mi hermano, mi vida. Era el que siempre estaba para mí, el que nunca me decía que no”.

Sobre posibles amenazas previas, indicó que no tenían conocimiento claro. “Mi hermano no tenía problemas con nadie. Era un hombre de diálogo, de paz. Si algo pasaba, él hablaba, no peleaba”, dijo, aunque mencionó un incidente en el que le habrían dañado el vehículo días antes.

Respecto a los responsables, fue prudente: “No podemos señalar con certeza, pero lo que hemos escuchado es que pudieron ser hinchas de otros equipos. Decir algo exacto sería mentir”.

La familia también cuestionó la logística de seguridad del evento. “Siento que Cartagena no estaba preparada. Faltó seguridad, faltó acompañamiento. A ellos los dejaron prácticamente a la intemperie”, afirmó, agregando que “si no había garantías, debieron hacer el partido a puerta cerrada”.

Actualmente, los familiares avanzan en los trámites ante la Fiscalía y Medicina Legal, mientras esperan respuestas de las autoridades. “Sabemos que hay una justicia divina, pero también esperamos que se haga justicia aquí en la tierra”, expresó.

Finalmente, dejó un mensaje contundente: “Mi hermano no era un delincuente, no era un asesino. No merecía morir de esa manera. Lo único que hacía era amar a su equipo”.